Qué cubre realmente tu seguro de auto (y qué no)
"Tengo el auto asegurado" y "tengo el auto bien asegurado" suenan igual hasta el día del choque. La diferencia está en tres decisiones que casi nadie explica al momento de contratar.
Los tres niveles, en criollo
Todo riesgo cubre tu propio vehículo ante choque, robo e incendio, además de terceros. Es la opción recomendada para autos 0km o financiados, donde perder el capital invertido sería un golpe grande.
Terceros completo suma a la cobertura básica de terceros el robo total, el incendio y (según la compañía) el granizo. Es un punto intermedio razonable para autos con algunos años.
Terceros básico es la cobertura obligatoria mínima: solo cubre daños que le causás a un tercero. No cubre tu propio auto bajo ninguna circunstancia — vale la pena confirmar los límites de cobertura, que a veces quedan desactualizados.
La franquicia: lo que pagás vos primero
Antes de que la aseguradora ponga un peso, hay un monto o porcentaje que asumís vos. Puede ser fijo o variar según el tipo de siniestro (no es lo mismo un choque que un robo). Preguntá ese número en pesos concretos antes de comparar precios entre compañías — dos pólizas "iguales" pueden tener franquicias muy distintas.
El valor de reposición, no el de la factura vieja
Si tu auto se pierde totalmente, te pagan según el valor asegurado — no según lo que pagaste al comprarlo. Ese valor hay que actualizarlo, porque el mercado de usados se mueve rápido y una póliza de hace dos años puede estar muy por debajo del valor real.
Qué necesitás a mano cuando pasa
Cuanto antes tengas la documentación lista, más rápido avanza el reclamo: cédula verde, licencia de conducir, denuncia si corresponde y fotos del lugar apenas sea seguro tomarlas. Tenerlo ordenado desde el primer día acorta semanas de ida y vuelta con la aseguradora.
¿Tu auto está bien asegurado o solo asegurado?
Mandanos tu póliza actual y te decimos si hay algo para ajustar.
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