ART: por qué tu alícuota puede estar mal calculada
La alícuota de ART es uno de los pocos costos fijos de una empresa que casi nadie vuelve a mirar una vez contratado. Se define al inicio de la relación con la aseguradora y, salvo que alguien lo pida expresamente, se mantiene igual año tras año — incluso cuando la situación de la empresa cambió por completo.
Cómo se arma la tarifa
La alícuota combina una tarifa base según tu actividad (definida por el código CIIU) más un componente variable que depende de tu siniestralidad real: cuántos accidentes tuviste, de qué gravedad, y cuánto le costaron a la ART. Una empresa con siniestralidad alta paga más — eso es lógico. El problema es cuando esa siniestralidad ya bajó y la tarifa nunca se ajustó.
La brecha que no se ve
No es raro encontrar empresas pagando una alícuota varias veces por encima del promedio de su sector, sin que nadie haya cuestionado el número en años. La brecha entre lo que se paga y lo que correspondería pagar según la siniestralidad actual puede ser significativa, y representa un costo que se repite mes a mes sin que aparezca como una "pérdida" evidente en ningún balance.
Qué se puede hacer
- Comparar la alícuota actual contra el promedio del sector y contra la siniestralidad real de los últimos períodos.
- Gestionar la revisión de tarifa a través de los canales de e-Servicios SRT.
- Evaluar, si corresponde, un cambio de ART cuando la negociación con la actual no prospera.
No existe un mecanismo formal de "impugnación" de la alícuota, pero sí margen real de negociación cuando el análisis está bien armado — con los números de siniestralidad y el benchmark de sector sobre la mesa.
¿Hace cuánto no revisás tu alícuota de ART?
Mandanos tu último recibo de ART y tu actividad. Te decimos si hay margen para renegociar.
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